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Free Kevin

El fiscal estaba contentísimo. ¡Lo había conseguido!

Después de meses de esfuerzo había logrado trincar al hacker más peligroso del mundo. Kevin Mitnick no volvería a ser una amenaza.

Decidió celebrarlo dándose un capricho. Le apetecía una hamburguesa bien chorreante de ketchup.

Pero a la que fue al cajero a sacar dinero, apareció un mensaje.

Liberad a Kevin Mitnick.

El fiscal creyó que era una broma, y fue a otro cajero, y a otro.

La gente se agolpaba frente a ellos, furiosa porque no podía sacar dinero. Solo aparecía ese mensaje.

Cientos y cientos de hackers se tomaron la detención de Mitnick como una declaración de guerra.

Ese fue su contraataque.

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